León Enrique Ávila Romero PDF Imprimir E-mail
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JORNADA "AGROECOLOGÍA, COOPERATIVISMO Y UNIVERSALIZACIÓN"

EL SUEÑO AGROECOLÓGICO EN EL NORTE DE CHIAPAS, MEXICO

Ávila Romero León Enrique
 

Este escrito narra los principales logros y limitaciones que se han tenido en el caminar del proyecto de agroecología en la zona norte de Chiapas. Primeramente haremos una breve revisión teórica sobre las diferentes perspectivas en las que se concibe la cuestión agroecologica, posteriormente se desarrollaran los principales temas que se han efectuado en la formación de promotores comunitarios, y en el diseño y ejecución de proyectos de desarrollo agroecologico.

 

Finalmente se analizan los principales logros y limites que se han obtenido con la implementación de dichas tecnologías en las comunidades indígenas del norte de Chiapas participantes en el proyecto.

 

El proyecto de agroecología se desarrollo básicamente en los municipios de Palenque, Salto del Agua, Tumbala, Tila, Sabanilla y Chilon. Ha pasado por diversas fases en su implementacion, pero comenzó desde 1998, por solicitud expresa de las comunidades participantes.

 

En el proceso intervinieron un Organismo No Gubernamental (ONG) con sede en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, y se contó desde el principio con la entusiasta colaboración de dos ingenieros en agroecología egresados de la Universidad Autónoma Chapingo.

 

LA AGROECOLOGIA, ALGO MAS QUE UN CONJUNTO DE TECNICAS AGROPECUARIAS

Dentro de la concepción agroecológica o del estudio de los agroecosistemas, han existido primordialmente tres enfoques:

a) La visión tecnocrática, que sólo toma en cuenta la relación entre la técnica de producción y los fenómenos naturales, considera que el proceso histórico del desarrollo de la sociedad depende en gran medida de los avances logrados en las ciencias naturales (Muench, 1982). En otro enfoque es también concebida como una prolongación de la Ecología Agrícola, donde se han desarrollado técnicas y modelos para estimar el rendimiento en asociación de cultivos o mejor conocidos como policultivos, las interacciones entre especies de insectos y el uso de técnicas para lograr un mayor rendimiento (composta, abono verdes y otros). Se han basado en la cuantificación de la energía y los materiales que en un sistema agrícola fluyen (Altieri,1983).

b) La escuela agroecológica de Berkeley y el CLADES (Consorcio Latinoamericano sobre Agroecología y Desarrollo), para los cuales la agroecología en sentido estricto podría ser considerada simplemente como la aplicación de la ciencia ecológica en la agricultura, pero que se basa en el reconocimiento de la coevolución social y ecológica y la inseparabilidad de los sistemas sociales y ecológicos, buscando la regeneración de los recursos agrícolas, fortaleciendo la lógica campesina y tratando de ser un enfoque distinto de desarrollo (Norgaard,1983;Yurkevic, 1995).

c)La opción humanista, donde la agroecología se concibe como una forma de entender el fenómeno agrícola de manera global, teniendo al hombre como punto central (Mariaca,1995), priorizando la sistematización de los saberes locales ( tradicionales), que actualmente están en un proceso de perdida, debido a la introducción de tecnologías y a las políticas de “ desarraigo” impulsada por las teorías de libre comercio (Toledo, 1997).

 

Desde nuestra perspectiva la agroecología es una actitud y compromiso hacia los seres humanos, en la cual se busca nuevas formas de producción más armónicas con la naturaleza, donde existe un profundo respeto por nuestra madre tierra, y se potencia la posibilidad del dialogo de saberes y de culturas.

 

Es decir, se privilegia la cultura, el saber etnoecologico sobre el territorio, y se deja en segundo término el aspecto técnico o eminentemente económicoproductivo. Al situar al ser humano como la base de la construcción de la propuesta agroecologica, han existido en nuestro país y en América Latina diversas experiencias agroecologicas, en nuestro caso narraremos la experiencia que se desarrollo en comunidades indígenas del norte de Chiapas, en las cuales se planteo la posibilidad de construir con ellos estrategias a diferentes niveles: Aspectos formativos o de capacitación. En un primer término el proyecto de agroecología impulsó la formación de promotores comunitarios, se inició con un grupo de 30 promotores, que provienen básicamente de la zona noreste de la Selva Lacandona, siendo estos de orígenes étnicos diferentes: choles, tzeltales, zoques y mestizos. Abarcaban originalmente la región de Palenque Salto del Agua y la región de Chancala Palenque zona fronteriza.

 

Se buscaba con el proyecto fortalecer la autosuficiencia alimentaria, y al no depender de insumos externos, se pudieran impulsar otros trabajos de desarrollo autónomo. Es decir, con la propuesta agroecologica se busca que sea la base económica de la resistencia política de las comunidades indígenas.

 

En el cuadro 1, podemos observar que existen cinco grandes temas que se trabajaron en la formación de los promotores: cultivos básicos, manejo de recursos forestales, cultivos comerciales, ganadería y manejo de animales de traspatio y comunicación rural para la resistencia.

 

Estos temas surgieron de un diagnostico regional que se realizó de forma participativa entre facilitadores de la organización de la sociedad civil , promotores comunitarios en agroecología, responsables locales de comunidades indígenas, autoridades y miembros de los consejos municipales autónomos del Trabajo y Vicente Guerrero, en la cual sobresalen la presencia de los representantes de las comisiones agrarias de los dos municipios. Con la sistematización de los trabajos se creo un Plan de Desarrollo Agrario Regional para los municipios autónomos Vicente Guerrero y El Trabajo de la zona norte de Chiapas, en los cuales se idearon los elementos que se deberían tener presentes en la formación de los promotores comunitarios en agroecología (Figura 1), CUADRO 1. Temas abordados en la formación en agroecología por línea estratégica de trabajo, en el noreste de Chiapas en el periodo de formacion de marzo de 1998 a diciembre del 2004.

 
 

FIGURA 1. Elementos que se tratan de tener presentes en la capacitación de los promotores comunitarios en agroecología en el Norte de Chiapas, generados en talleres de diagnóstico y planeación.

 

Para facilitar el análisis de la problemática que se describe en ese documento y como influyo en la formación de los promotores en agroecología, hemos decidido dividir el análisis en las siguientes partes:
a) formación de promotores comunitarios en agroecología
b) Impulso a proyectos de producción agroecología.

a) La formación de promotores comunitarios en agroecología consistió en una primera fase, en la consolidación, apropiación y generación de propuestas productivas de acuerdo con la temática del Plan de Desarrollo Agrario el cual fue formulado en el año de 1998 con la participación de promotores comunitarios y autoridades autónomas municipales. Es decir, se priorizó la formación de promotores comunitarios y el impacto de su formación en la comunidad. Para esto se desarrolló la línea de trabajo de comunicación rural para la resistencia, en la cual se elaboraron dos manuales campesinos, tres programas de radio y 2 videos. Para el año 1999, se trasladó el centro de formación de promotores en agroecología a la comunidad de Roberto Barrios en el municipio autónomo del Trabajo. En este proceso tuvieron el acompañamiento de dos facilitadores que eran egresados de la carrera de Ingeniería en agroecología, y se enriqueció el proceso, ya que se visitaban las parcelas del productor, se conocían de viva voz los problemas, y en las tardesnoches se tenían asambleas comunitarias donde se intercambiaban experiencias, narraban historias y se proyectaban videos de corte agroecologico, sobre la vida y la lucha de las comunidades indígenas y filmes comerciales, en la mejor tradición de C inema Paradiso. Para el año 2001, se decidió ampliar la formación de promotores a todos los municipios autónomos de la zona norte de Chiapas, desde la cuenca del Usumacinta hasta la región de Amatán en la frontera con Tacotalpa del estado de Tabasco. Esto requería enormes esfuerzos económicos y de planificación, y hasta el momento se contaba sólo con la posibilidad de contratar a dos facilitadores, por lo que se optó por la formación de multiplicadores a nivel regional, es decir, los mismos pueblos eligieron y nombraron a indígenas choles y tzeltales que llevarón y compartieron su experiencia en otras regiones. Es importante resaltar que en toda esta fase de formación, los promotores no han recibido ingresos, ni salarios, solo la ayuda económica de sus comunidades para el traslado y la alimentación. De 1998 a 1999, se celebraron dos encuentros de intercambio de experiencias entre promotores de agroecología, donde se tuvo la oportunidad de exponer resultados ante las autoridades de la zona, municipios, y pueblo en general. A partir del año 2000, se pasó a una nueva fase de planeación, en la cual se buscaba que los trabajos que se venían desarrollando en las diferentes áreas de la comunidad: educación, salud, producción y derechos humanos no estuvieran desconectadas y se impulsarón estrategias para el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de las comunidades indígenas de la zona norte de Chiapas. En el año 2001 se realizó el primer encuentro con estas características, y para el año 2003 el segundo en el cuál se reúnen más de 1000 personas que trabajaban diferentes áreas para el desarrollo comunitario en la zona norte de Chiapas, y terminó con una gran fiesta. Ahí decidieron coordinarse con las Juntas de Buen Gobierno, que en ese año habían empezado su funcionamiento. Actualmente, en marzo del 2006, se cuenta con 6 multiplicadores indígenas y más de 150 promotores comunitarios en agroecología. En la comunidad de Santa Cruz, Municipio Autónomo del Trabajo, relativamente cerca de la ciudad de Palenque, se desarrolló un centro demostrativo zonal como eje multiplicador y generador de saberes, en el cual se mantienen por parte de los promotores de agroecología diferentes módulos productivos, de cultivos básicos, hortalizas, cerdos, aves, ganadería y producción de forrajes.

b) El impulso a proyectos de producción agroecologica. A la par que se desarrollaba el aspecto formativo en la zona norte de Chiapas, se fueron impulsando pequeños proyectos piloto de producción sustentable. El primer proyecto que se lanzó en el año de 1998, fue el concerniente al trabajo con mujeres de la comunidad de Roberto Barrios. Este proyecto, en conjunto con la clínica regional autónoma, tenía como objetivo garantizar la autosuficiencia alimentaria de los niños y mujeres por lo que se impulsó un proceso de formación, seguimiento y dotación de semillas de hortalizas criollas y extraregionales. Este proyecto tuvo la posibilidad de iniciar un proceso de intercambio y de reflexión sobre el trabajo de forma familiar, y se tomó la decisión de que todos los trabajos de orden productivo se harían a nivel de colectivo con la finalidad de generar organización y fortalecer redes de cooperación. En 1999, se sembraron árboles frutales y se hicieron huertos, en la simiente de lo que se esperaría fuera el primer centro demostrativo agroecologico de la zona norte de Chiapas, en la comunidad de Roberto Barrios. Los paramilitares de la zona destruyeron los árboles frutales, robaron las hortalizas y este primer intento fracasó rotundamente. En ese mismo año se impulsó la siembra de arroz en el Municipio del Trabajo, como una política para asegurar la comida de los habitantes de la región. Se estrenó una maquina descascarilladora del cereal recién adquirida. Y se lograron juntar varias toneladas que fueron compradas para la formación de los promotores de educación que recién empezaba. Con esta experiencia se cerró un intentó de consolidar el mercado interno y lograr capitalizar a los productores regionales de arroz al darles un mejor precio que el del mercado.

 

En el año 2000, en el Municipio Autónomo de Vicente Guerrero, se impulsó la siembra de la jamaica, como cultivo comercial que favoreciera el ingreso de los productores regionales. Se escogió por este cultivo externo a la región porque profesores y estudiantes de la UNAM habían realizado un estudio del comportamiento del precio, de diferentes cultivos susceptibles de ser sembrados, por lo que se seleccionaron 20 productos agrícolas y el estudio garantizaba la posibilidad de venta del producto a buen precio durante un lapso de cinco años. Desgraciadamente, la poca fertilidad de los suelos, así como la llegada de los nortes a la zona en la época de secado de la flor, así como la capacitación excesivamente rápida para la cosecha y postcosecha, impidieron un manejo agronómico apropiado del cultivo, generando desesperanza y frustración, aunque toda la producción se compro a precio superior al del mercado regional, ya que bodegueros de la ciudad de Villahermosa asumieron dicho diferencial en el precio de venta, el resto de la producción se destinó a la formación de promotores de educación, agroecología y salud en la comunidad de Roberto Barrios.

 

Con el cambio de gobierno federal, el primero de diciembre del año 2000, cambió la estrategia del régimen hacia las comunidades zapatistas. Pasó de una actividad eminentemente políticomilitar, a otra enfocada en el aspecto económico, dado que se impulsaron fuertemente los apoyos productivos y económicos para organizaciones independientes y oficiales que no simpatizaban con el zapatismo, aunado al mapeo que personal de la Secretaría de Desarrollo Social había efectuado en ubicar a las comunidades que no recibían apoyo oficial 1 .

 

Ante esto, las comunidades zapatistas trataron de fortalecerse mediante dos acciones: el impulso a la formación de promotores en agroecología, y el impulso de pequeños colectivos de capitalización a nivel comunitario. Es así que a través del proyecto de agroecología se financiaron actividades para la producción. El rubro de la actividad era decididó por los integrantes de la comunidad, y avalado por las autoridades municipales, las cuales daban su respaldo. El esquema del financiamiento de los proyectos funcionaba por medio de un fondo revolvente, que manejaría directamente el Municipio Autónomo. La financiadora internacional de la región de Cantabria en España daba el recurso como donativo, pero por decisión de los “compas” y para permitir la generación de nuevos proyectos, se tenía que regresar en producto, especie o efectivo lo recibido para facilitarle a otros compañeros la posibilidad de recoger los recursos. A la larga este esquema generó conflictos y rebatingas al interior de los pueblos de la región sobre quién debería recibirlo y porqué. Después de muchos conflictos, deserciones y disputas, se tomaron en cuenta los siguientes criterios para la recepción de los recursos:

1) que las comunidades tuvieran un avance significativo en los trabajos de la autonomía (promotores en educación, salud, agroecología, comunicación y derechos humanos),
2) que las comunidades se encontraran inmersas en el proceso de resistencia, que no recibieran apoyos por parte del gobierno federal, estatal o municipal,
3) que tuvieran una fuerte capacidad organizativa y asistieran de forma continua y regular a las actividades del municipio autónomo.


1 Este es un punto polémico que tiene que ver con la parte central de la resistencia zapatista, básicamente se crítica la actuación del gobierno de Vicente Fox, por el apoyo focalizado que realizó hacia comunidades indígenas en las cuales en un primer término daba apoyos puntuales a informantes, o personas, que posteriormente tenían la función de ir comprando mas conciencias al interior de la comunidad, con la finalidad de dividirla, esto bajo una lógica contrainsurgente, para ampliar la información, se recomienda ver la documentación de las denuncias de los pobladores en la página de www.enlacecivil.org.mx, y el texto de José Luis Sierra Guzman. El enemigo interno. Contrainsurgencia y fuerzas armadas en México.

4) que se comprometieran a continuar con la lucha y a integrarse de forma total, y que la solicitud tomara en cuenta acuerdos de la Asamblea comunitaria y regional.

 

A partir de un mapa de diagnósticos comunitarios por problemática y de acuerdos entre autoridades municipales, regionales y políticas. Las autoridades municipales, y zonales en coordinación con la Organización No Gubernamental decidieron la actividad y el monto por comunidad y se dotó de recursos financieros a las comunidades mejor organizadas, que comprobaban a tiempo y en forma, y a otras menos organizadas se les dio en especie, por el manejo fiscal de los recursos financieros que se tenía que hacer para la comprobación de los gastos ante la Secretaría de Hacienda del gobierno federal, ya que los recursos del proyecto provenían del extranjero y la ONG mexicana tenía que compulsar las facturas y elaborar informes de esos gastos. Se impulsaron proyectos de hortalizas orgánicas, sistemas agrosilvopastoriles (ganaderia semiintensiva), producción de puercos, de gallinas ponedoras, de pollos de engorda, de adquisición de maquinaria para la realización de alimentos balanceados y microsilos, una máquina descascarilladora de arroz para el municipio de Vicente Guerrero, dotación de árboles frutales y esquejes, entre otros. En algunas comunidades hubo experiencias interesantes, porque el recurso se utilizó en la escuela autónoma como una forma de garantizar la compra de materiales escolares, y el mantenimiento del promotor o maestro, y se lograba una integración de saberes entre las diferentes áreas de la autonomía. Más del 60 % de los recursos se destinó a colectivos de mujeres que garantizaban un manejo más transparente, y más honesto de los recursos, ya que llevaban las cuentas y les preocupaba llevar a buen término el proyecto.

 

En otros casos, el dinero se malgastó, se invirtió en comprar vacas o borregos, los cuales se manejaron de forma extensiva, continuando con el deterioro de los recursos naturales y evitando al mismo tiempo, la consolidación de la organización comunitaria desde el punto de vista económico.