Maria Luisa Tomasini PDF Imprimir E-mail

Mesa de “Cultura y zapatismo”

Para tratar sobre la relación entre el “zapatismo” y la cultura habremos de ver que ambos fenómenos por separado son hilos de difícil seguimiento y que al verlos juntos, zapatismo y cultura nos encontramos con una madeja de más de dos extremos

Podemos intentar antes de tejer una idea desenredar esta madeja y, como se desenredan las madejas de estambre que tienen varias puntas, debemos de elegir una por la cual empezar, así podemos hablar de todos los fenómenos culturales que el zapatismo ha provocado, dentro y fuera de la comunidades; fenómenos artísticos o intelectuales. Podemos tratar el asunto también a partir de las culturas que ya existían, a las cuales el zapatismo ha dado palabra y lugar para ser vistas, escuchadas y a veces entendidas.

Todavía no nos atrevemos a jalar una de la puntas del estambre pero ya creemos que son cuatro, y el que mas nos llama la atención es aquel extremo que plantea una pregunta.

¿Existe algo que podamos llamar cultura zapatista?, y si acaso existe, ¿cuáles son sus rasgos?, ¿aquellos que la hacen única? Y si esto tiene respuesta, ¿quiénes viven esta cultura, quiénes son los zapatistas?.

Si volteamos a ver esa gran masa que hizo eco a la lucha de los indios de Chiapas y que en algunos puntos de el conflicto determinó su accionar (la sociedad civil), podemos caer en la tentación de decir que nosotros, quienes estamos hoy sentados en esta mesa, somos zapatistas.

Sin embargo, no corramos y contestemos la primera pregunta, ¿cuáles son los rasgos del zapatismo?. Entre muchos, creemos que los más importantes rasgos son; la sabiduría y cosmovisión indias, la resistencia y la autonomía.

Quienes viven de veras la resistencia, la autonomía y caminan con una visión diferente son los pueblos indios que le declararon la guerra al gobierno y, más importante, a un sistema criminal; los mismos que hoy siguen en resistencia.

Por qué decimos que estos son los rasgos de la cultura zapatista, porque estos le son propios a los indígenas de las comunidades y le son ajenos a quienes con ellos simpatizamos ya que usted o yo sentados en esta mesa, pagamos impuestos, recibimos pensiones, exigimos sueldos, impartición de justicia, etc. Y por otro lado tenemos una cosmovisión mucho mas alejada de los principios que los indígenas tienen y conservan. En otras palabras nuestra resistencia es relativa, nuestra sabiduría indígena, si acaso inconsciente y nuestra autonomía nula.

Esto nos permite ver que la bola de estambre con cuatro puntas en realidad son dos madejas, una la de los zapatistas y otra la de los otros. Quiénes son los otros, es una pregunta interesante que seguramente se contestó en parte en otras mesas de trabajo.

Con respecto a la cultura zapatista podemos decir que es vieja o nueva, vieja porque los pueblos indios resisten desde hace mucho; nueva porque, como tal, como cultura dinámica y con ejes claros sobre los que se mueve y acciona, hoy nos sorprende por sus formas y por su fondo.

La nueva cultura zapatista ha generado un movimiento social enorme del cual se ha nutrido y también desnutrido, pero transformado y enriquecido. En este movimiento cabemos quienes simpatizamos con sus causas y/o con sus métodos, llámese sociedad civil, sociedad solita, gente, pueblo, globalifóbicos, y un largo etc.

Con esta reflexión queremos plantear un pregunta, ¿cómo lograremos nutrirnos de la cultura zapatista, y que intercambio concreto y sistemático deseamos entre la cultura zapatista y el movimiento zapatista.?

María Luisa Tomasini. -La Abuela
8 de enero de 2004