Resistencia de las mujeres en los municipios autónomos PDF Imprimir E-mail

RESISTENCIA DE LAS MUJERES EN LOS MUNICIPIOS AUTÓNOMOS DE LOS ALTOS DE CHIAPAS

TSIKOJ SBOKOLIK LI ANTSETIKE JA TI JA XA JUN SMUNICIPIOIK STUKIK LI TA TOYOL YU'UN JLIMALTIK CHIAPA.

María Isabel Pérez Enríquez (originaria de la Ciudad de México)
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Cuerpo Académico: Autonomía, pluriculturalidad, ciencia política y antropología del nosotros(as).
Sociología-FCS-UNACH

Se introduce la explicación de diferentes formas de resistencia manifiestas por mujeres indígenas de los Municipios Autónomos zapatistas, a raíz del ejercicio de la autonomía ante el poder centralizado del Estado Mexicano y del gobierno chiapaneco. Se destacan como antecedentes de su ejercicio, cambios estructurales de corte neoliberal desde la década de los ochenta y condiciones de guerra de baja intensidad que se recrudeció en los Municipios Autónomos de San Andrés Sakamch'en de los pobres y de San Pedro Polhó, Chenalhó, Chiapas, además de la falta de cumplimiento de Los Acuerdos de San Andrés, firmados entre el Gobierno Federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el 16 de febrero del 1996.

En los pueblos de los altos de Chiapas, han habido diferentes formas de resistencia si tomamos en cuenta la crisis económica y social de las familias indígenas desde la década de los setenta. El Congreso Indígena de 1974, manifiesta las numerosas demandas de tsotsiles, tseltales, choles y tojolabales, sobre los problemas agrarios, de educación, salud, vivienda y empobrecimiento. En los ochenta, se pusieron de manifiesto condiciones de guerra de baja intensidad (GBI) que se venían produciendo desde antes y después del levantamiento armado del EZLN en Chiapas en 1994.(1)

Los procesos de modernización en el campo, durante los gobiernos de Patrocinio González Garrido y de Absalón Castellanos Domínguez(2), agravaron la crisis en el medio indígena chiapaneco, frenaron el reparto de tierras, intensificaron la introducción de químicos a la tierra, justificaron el abandono de la producción agrícola, impulsaron la migración y las relaciones mercantiles (nacionales y sobre todo extranjeras), incrementaron los precios de los productos de primera necesidad. Se afectó así la economía campesina que se mantuvo en una situación de infra-subsistencia. Se recrudeció a su vez con la GBI, el acoso a las comunidades que realizaban trabajos colectivos. Algunas comunidades mantenían la explotación de la madera. El hostigamiento a las familias se recrudeció con la instalación de la 31 zona militar y la construcción de numerosos cerezos o centros de readaptación social, además de los retenes militares de control de la población, que preparaban un clima que pudiera contener posibles protestas ante las modificaciones a la Constitución en 1992 que afectaron principalmente al artículo 27, instando a desmantelar el ejido por improductivo. Además de ello, la puesta en práctica del Tratado de Libre Comercio a partir del 94, pretendía legitimar la intención de borrar a los indígenas del mapa de nuestra historia.

Otro sufrimiento más tuvieron campesinos y campesinas cuando a principios de la década de 1990 se terminó de construir el campamento militar de Rancho Nuevo. Las comunidades, se sentían hostilizadas por su presencia, debido a que habían sido violadas algunas mujeres y ya no podían circular libremente por la montaña. Patricia López Astrain habla de una GBI en la región a partir del 94, auque se puede situar a principios de los 80, en que la crisis económica nacional trasciende a una crisis agraria que en el terreno social ya había desencadenado en la región, movimientos migratorios a diferentes regiones del estado. Esta GBI persiste. Justamente en el año del 2003 fue asesinado en Pechiquil, Chenalhó, José Arias Santís, un campesino base de apoyo zapatista del Municipio Autónomo de Polhó, quien pretendía sembrar en su parcela de la que fue desplazado en el año de 1997 . Todavía ahora, en el 2006, paramilitares que participaron en la matanza de Acteal, transitan impunemente en los caminos.

Este clima, además de la inconformidad de los indígenas, al ver que no fueron respetados los acuerdos a los que llegó el EZLN con el gobierno federal, después de la firma de Los Acuerdos de San Andrés, ha generado ambientes de resistencia De modo que las resistencias que se produjeron antes y después del 94, se pueden resumir en la respuesta de dignidad de los pueblos, de hombres y mujeres a no dejarse sojuzgar por la política neoliberal que no contemplaba futuro para ellos.

Posteriormente a la matanza de Acteal, los soldados han tratado de reivindicarse, distribuyendo alimentos entre algunas comunidades de Chenalhó realizando a la vez, acciones de cercamiento, vigilancia y control. Además han apoyado labores de educación y salud, entre las que destacan consultas médicas, odontológicas, curaciones e inyecciones, pláticas de higiene, salud y educación sexual. Así como trabajos de albañilería, pintura, nivelación de caminos y desolve de canales, cortes de pelo, instalaciones eléctricas, trabajos de carpintería y han entregado diferentes tipos de medicamentos.(2) Sin embargo, los campesinos de los Municipios Autónomos del Caracol II, “Resistencia y rebeldía por la humanidad”, ubicado en San Andrés Sakamch'en de los pobres, se quejan de que por la inseguridad: no pueden salir del lugar donde residen, porque además los soldados han invadido predios de los pueblos destinados a la siembra de los productos básicos para su alimentación. (3) Esto de que la milicia realice actividades propias de los civiles, ha sido caracterizada por Marcos Kaplan como proceso de fascistización.

Otro efecto de esta guerra de baja intensidad, alimentada además con recursos federales, estatales y partidarios, ha provocado además de la división intercomunitaria, violencia en contra de elementos de su identidad cultural y religiosa. “En la mayoría de los lugares de origen de la población desplazada se encuentran los templos que han sido cerrados, quemados, destruidos o profanados. Tan sólo en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas han habido alrededor de 45 templos tomados por el ejército, controlados por presuntos grupos paramilitares, por la población priísta, por grupos evangélicos o por los mismos católicos opositores a la línea pastoral de la Diócesis.”(5) Estas amenazas han causado problemas de tensión, trastornos en las mujeres que mantienen la resistencia.Hemos visto resistencia de las mujeres, ante el acorralamiento de los paramilitares y ante el dolor y las pérdidas humanas y materiales que produjo la masacre de Acteal, en 1997, resistencia ante la Seguridad Pública y ante los paramilitares y militares en Chavajebal, en 1998, ante la Seguridad Pública en la Cabecera del Municipio Autónomo de San Andrés Sakamch'en de los pobres, en 1999, ante los militares en Jolnachoj hasta el 2000. (6) Ha habido resistencia en el Municipio Autónomo de San Pedro Polhó, en donde las familias se negaron a retornar después del ofrecimiento que le hiciera el gobierno, para el regreso a sus comunidades. Mujeres de X'oyep, Acteal, Chenalhó, atendieron a esos ofrecimientos, otras bajo la demanda de que se cumplan Los Acuerdos de San Andrés, (7) se mantienen todavía desplazadas. La valentía mostrada tanto por hombres como de mujeres tzotziles de los altos para contraponerse al acoso de la GBI, nos expresan que la energía de la lucha y convicción por sus demandas, sí se ha aminorado a los 12 años del levantamiento, pero se mantiene sólida todavía en grupos mayoritarios de los municipios del estudio.

Entiendo por resistencia, la conducta que ha sido expresada por los pueblos indígenas en contra del acoso que viven. Una resistencia que a la vez que rechaza, construye, en el afán de destacar la vía política sobre la militar.

Desde la colonia hasta la actualidad, han negado de diversas formas la cultura dominante a través del mantenimiento de su lengua y costumbres. (8) Esta resistencia cultural, que en el primer momento del encontronazo con la cultura occidental española, se dio violentamente y después se asumió como una resignación pacífica, ya una vez que los pueblos aborígenes habían sido conquistados, mantuvo una resistencia velada que se manifiesta consciente y abiertamente, dando lugar a diversas modalidades de resistencia (9) y participación política diversa, que reafirma los aspectos positivos de la costumbre de los pueblos mayas, pero niega a su vez, aspectos que las tradiciones patriarcales dominantes reproducen a través de diversas formas caciquiles que con respaldo del poder estatal o federal, pretenden mantener subordinación y control. De donde hay modalidades de participación política que conllevan a formas de resistencia política, cuando los pueblos manifiestan que ya no están dispuestos a seguir bajo el control estatal excluyente, de creciente marginación,sin respetar el diálogo que después de llegar a acuerdos, no los lleva a la práctica.

Es el caso de las mujeres indígenas zapatistas, con la mira de trascender su perspectiva de grupo como mujeres, como indígenas o como campesinas, para enarbolar demandas y prácticas, que sin perder su especificidad, demandan necesidades de las mayorías indígenas y no indígenas de México y del mundo.

Es el caso de la comandanta Ramona recien fallecida, quien después de enarbolar las demandas de las mujeres, se mantuvo en la defensa de los derechos de los pueblos en resistencia, aún a pesar del cáncer que tenía, respaldando los trabajos y participando en las reuniones.

Si como dice Marcos Kaplan, en El Estado Latinoamericano, (10) el Estado surge en un espacio territorial delimitado, organizado y administrado, que presupone la separación de intereses entre gobernantes y gobernados en condiciones de desigualdad institucionalizada, la autonomía recupera desde los gobernados, la capacidad de decisión de hombres y mujeres insertos en colectividades, contribuyendo con la transformación de relaciones de dominación vertical. Para lo cual cuestiona de raíz las condiciones de desigualdad imperantes y las formas de entender la democracia.

La resistencia en los Municipios Autónomos Zapatistas, se convierte entonces en mecanismos que ponen en práctica Los Acuerdos de San Andrés firmados, en contra de la institucionalización de la desigualdad étnica y su legitimación. La autonomía se plantea frente a la falta de acciones que les tomen en cuenta a través de la consulta, a la falta de ejercicio en la toma de decisiones, a la falta de construcción de consensos y a legalidades impuestas mediante mecanismos que pasan por alto acuerdos. Parten de la construcción de colectivos en los terrenos económico-autogestivo, social, político y cultural que se convierten en paralelos a través de las Juntas de Buen Gobierno fundadas en agosto del 2003, después de la desaparición de los Aguascalientes zapatistas, como acciones contestatarias ante el mal gobierno vertical.

Si efectivamente hay un largo camino que recorrer. El aporte de su entrega a estos cambios, es lo que destacamos en esta reflexión. Por eso las mujeres indígenas de los Municipios Autónomos, permiten comprender los limites y posibilidades de nuevos sujetos sociales (actores sociales) cuya presencia política es incuestionable. En este sentido, está el origen de formas de resistencia colectiva, que conscientes de la opresión, definen sus límites en los fundamentos étnicos y nacionales del contexto de su integración en la defensa de la autonomía de sus pueblos.

Manuel Castels nos ha sugerido en su libro Poder e identidad, (11) cómo se puede configurar la identidad de los grupos sociales e individuos, a partir de las bases materiales de vida. Distingue identidades legitimadoras, cuyo origen está ligado a las instituciones dominantes, identidades de resistencia, generadas por autores sociales que mantienen posiciones desvalorizadas o discriminadas y constituyen trincheras de resistencia en contra de las instituciones dominantes, e identidades de proyecto, producidas por actores sociales que parten de materiales culturales a los que tienen acceso, con el objetivo de redefinir posiciones en el terreno social.A partir de la construcción de diferentes formas de asumir la identidad colectiva, es como podremos entender la forma en que se reproducen estas resistencias y bajo qué circunstancias.

En su libro de Los dominados y el arte de la resistencia, James C. Scott (12) hace una reflexión acerca de las labores de negación ideológica y práctica de las formas en que se presenta la “falsa conciencia de la dominación”.Así la inversión simbólica puede muy bien explicar cómo dentro del imaginario colectivo de las mujeres en proceso de cambio que experimentan, trastocan los valores que desde siempre las han mantenido en condición de sujeción. Así, se puede incursionar en formas de resistencia que han realizado los zapatistas en la llamada “zona de conflicto”.

Hasta dónde algunos cambios se convierten en ejercicios pasajeros, mientras que otros, se constituyen en “habitus” que se van interiorizando en la vida cotidiana; un ejemplo de esto, se ha venido construyendo a lo largo de los años posteriores al levantamiento indígena, en los Municipios Autónomos Zapatistas.

Las mujeres en la familia viven una situación de pareja en donde todavía hay elementos patriarcales, ya que la mayor parte de las decisiones las toma el hombre. La educación patriarcal que viene por la costumbre de su cultura y además se ve reforzada por la educación que se da en las escuelas, en donde los libros de texto no reconocen la igualdad de decisiones entre hombres y mujeres, se contrapone a experiencias alternativas. Por eso es que, incluso a través de la educación no formal, a veces las mismas mujeres reconocen que los que deben tomar las decisiones son los hombres. Sin embargo, después de que se formuló La Ley Revolucionaria de las Mujeres , algunos hombres ya aceptan que las mujeres también den sus palabras. Hay algunos hombres que no toman en cuenta para nada a su esposa. Pero poco a poco se va cambiando esta situación, no sin pasar por muchas dificultades, porque las conductas están arraigadas. De donde es sumamente importante reflexionar acerca de las estrategias a través de las cuales estos cambios van siendo aprendidos y puestos en práctica en las diferentes luchas de resistencia.

Los antecedentes de la maduración de la resistencia activa que van expresando las mujeres indígenas, datan de los años sesenta y setenta, cuando las mujeres indígenas mantienen la resistencia desde la Conquista de la Nueva España, respaldando en los hechos la reproducción ideológica de la cultura y de la lengua maya. Desde entonces, se puede hablar de un trabajo silencioso de las mujeres consideradas como sujetos menores de edad, por sus propios compañeros: como carentes de capacidad para la toma de decisiones propias, de capacidad para expresar su pensamiento en las asambleas del pueblo, sin palabra, sin derechos educativos, ni agrarios. Y dentro de este contexto, el propio Estado Mexicano las ha considerado como sujetos de segunda categoría sin derechos agrarios.

Aún a pesar de su invisibilidad, las mujeres indígenas ejercían diferentes formas de resistencia indígena cultural pasiva por el mantenimiento de su lengua, vestido y costumbres, que hace despertar en las mujeres zapatistas una resistencia activa y abierta, que empieza con una resistencia económica en la década de los ochenta a través de los trabajos colectivos y después política, hacia la década de los noventa que ha superado en mucho el impacto social de su participación y que irrumpe en una resistencia militar, en el levantamiento armado en contra del Tratado de Libre Comercio y del mal gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

En el documento "Mujeres de Chiapas en el Proceso 'Hacia Beijing 95'", numerosos grupos de mujeres que realizan su trabajo en la región de los Altos de Chiapas, concluyeron que "Ha sido hasta la década de los 80 cuando la presencia de las mujeres en los movimientos sociales va irrumpiendo y volviéndose masiva, sobre todo entre el sector magisterial, en las organizaciones campesinas y finalmente en sus propias organizaciones o movimientos de mujeres, como sucede con las artesanas y los grupos de mujeres cristianas. El hecho de que las mujeres salgan de su invisibilidad, conozcan sus derechos, reconozcan sus necesidades propias, confronten a quienes se oponen a sus reivindicaciones y luchen por alcanzarlas, es un camino que ha llevado un tiempo muy largo de paciente trabajo con las comunidades. Es preciso reconocer que esto se debe principalmente al trabajo de la pastoral social de San Cristóbal durante mas de 40 años y al trabajo que diferentes grupos no gubernamentales han realizado," además del trabajo que hasta ahora reconocemos de los grupos que fueron construyendo el EZLN.

Aunque el enfoque de género no se aplique para el análisis y acción transformadora en todos los ámbitos de la existencia de las mujeres, los resultados han sido significativos para que las mujeres tomen la decisión de organizarse y participar en las luchas populares. Se han dado por tanto diferentes modalidades de resistencia de las mujeres en la llamada zona de conflicto.

• Resistencia económica y autogestión comunitaria.-

El PROCEDE es un programa que trata de privatizar al campo afectando tanto a terrenos comunales como ejidales, afectando los derechos agrarios de los hombres, legitimando la falta de derechos agrarios de las mujeres y profundizando la división intrafamiliar entre los indígenas de la región. Se puede decir que más en San Pedro Polhó que en San Andrés Sakamch'en, se han resistido las bases de apoyo, con tomas de tierras de algunos propietarios que persisten en la cabecera de San Chenalhó (La Merced por ejemplo), o en la otrora Finca de La Esperanza en las colindancias con el Municipio de Pantelhó. Se han dado además incursiones de colonización a otras regiones del estado debido a la fuerte densidad de población en la cabecera del municipio. Además de ello, las mujeres siguen reclamando su derecho a la tierra. No aceptan la privatización del ejido, ni que sus compañeros se integren al programa del PROCEDE, ni que se deje a sus familias a expensas de las decisiones individuales de sus esposos, vulnerando el futuro del patrimonio de sus hijos.

Tanto las mujeres de las bases de apoyo, como las integradas en el EZLN, están organizadas para, mediante el trabajo colectivo, realizar algunas actividades productivas de básicos, que permitirán vivir a las familias en resistencia. De modo que el trabajo colectivo, es el que le va a permitir el abasto de pan.La comercialización colectiva de artesanías, también va a permitir los recursos de la retaguardia que respalda familiarmente, cuando el compañero tiene que asistir a una asamblea y abandonar las labores agrícolas, ante problemáticas de militarización, paramilitarización, división intercomunitaria y procesos de migración masivos que se dan hacia otras regiones del estado, del país e incluso hacia Estados Unidos. Por eso es que los colectivos encontraron dificultades para avanzar. Pero aún así, se mantienen algunos trabajos colectivos.

Como está largo su caminar, encuentran dificultades y problemas, hasta que viene el desánimo, las criticas. Por eso podemos decir que la resistencia económica es lo más difícil, porque se mantiene a pesar de la depauperación creciente de los pueblos, con el respaldo de la solidaridad nacional e internacional.

• Resistencia política.- Cinturones de defensa Ayuntamientos Autónomos, Juntas del Buen Gobierno y.

En este punto, la formación de los 38 Municipios Autónomos que rompieron el cerco militar, en diciembre de 1994, es una muestra de resistencia política, en donde los pueblos que luchan por la autonomía, se organizan y nombran a sus autoridades, para regir todo el funcionamiento de sus bases de apoyo. Hombres y mujeres, convencidos en la lucha zapatista defienden la autonomía de su territorio. Entre estos municipios autónomos, destacamos la situación de las tzotziles en San Pedro Polhó (Chenalhó) y el de San Andrés Sakamch'en de los Pobres (Larráinzar), que actualmente forman parte del Caracol II, de la Junta de Buen Gobierno “Resistencia y rebeldía por la Humanidad”.

A partir del 11 de diciembre de 1994, se crean pacíficamente nuevos Municipios Autónomos, además de los Aguascalientes (o centros político-culturales), ahora Juntas del Buen Gobierno.

La iniciativa de crear los nuevos Municipios Autónomos fue la base para la discusión acerca del ejercicio de la autonomía en la mesa de los diálogos y permitió posteriormente realizar las acciones que los confirmaran mediante la votación a través de los usos y costumbres de los pueblos indígenas, consistentes en levantar la mano en la asamblea de la plaza de la sede de los Municipios Autónomos. Posteriormente a la firma de Los Acuerdos de San Andrés , se legitimó esta forma de ejercicio democrático, paralela al sufragio, mediando su legitimación, debido a la firma de los acuerdos, el 16 de febrero de 1996. Esta aceptación, a los acuerdos mencionados, fue convalidada por representantes de los diferentes partidos políticos representados en la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), del Congreso de la Unión.

La Autonomía implica una independencia económica en el uso y disfrute de los bienes y recursos naturales, de parte de los pueblos indígenas, compartir actividades políticas en el la toma de decisiones y la elección de los representantes de las diferentes regiones y municipios, una organización política común en la defensa de los recursos naturales territoriales y regionales, una forma de poner en práctica la lucha por las demandas e ideales de la lucha zapatista y la recuperación de los sistemas normativos de los pueblos indígenas en el ejercicio de la justicia. (Ver Cuadro 1)

En los Municipios Autónomos de los altos, se nombra al Consejo Autónomo, integrado por un Presidente, un Secretario, un Síndico y varios Regidores y Mayores. Como dice el Subcomandante Insurgente Marcos, en la mayoría de ellos, los hombres se mantienen en los cargos predominantes, situación que falta superar. En Polhó, se llevan los registros de nacimiento y muertes. Hay un control de las comunidades integradas en la lucha, así como de las autoridades autónomas electas por regiones, desde la base, al margen del Instituto Estatal Electoral, del Partido Oficial y del Gobierno del Estado de Chiapas. Ellos se declaran al margen del control político dominante en México. En el Municipio Autónomo de San Pedro Polhó, nos encontramos una organización que rebasa los ámbitos territoriales, en el entendido de que sus habitantes lo integran miembros de las bases de apoyo zapatistas, que se circunscriben en los diferentes parajes, comunidades y ejidos del Municipio de San Pedro Chenalhó. Es decir que el Municipio Autónomo de Polhó no está integrado sólo por hombres y mujeres que habitan en la comunidad de Polhó a la que se han migrado mas de 9,000 indígenas desplazados de diferentes comunidades.

3) Resistencia socio-cultural.-

Las mujeres en la familia viven una situación de pareja en donde todavía hay elementos patriarcales, ya que la mayor parte de las decisiones las toma el hombre. La educación patriarcal que viene por la costumbre de su cultura y además se ve reforzada por la educación que se da en las escuelas, en donde los libros de texto no reconocen la igualdad de decisiones entre hombres y mujeres, se contrapone a experiencias alternativas. Por eso es que, incluso a través de la educación no formal, a veces las mismas mujeres reconocen que los que deben tomar las decisiones son los hombres. Sin embargo, después de que se formuló La Ley Revolucionaria de las Mujeres , algunos hombres ya aceptan que las mujeres también den sus palabras. Hay algunos hombres que no toman en cuenta para nada a su esposa. Pero poco a poco se va cambiando esta situación, no sin pasar por muchas dificultades, porque las conductas están arraigadas. De donde es sumamente importante reflexionar acerca de las estrategias a través de las cuales estos cambios van siendo aprendidos y puestos en práctica en las diferentes luchas de resistencia.

La transformación que sufren las mujeres en este proceso de resistencia, las llama a reconocerse como sujeto social, que puede asumir responsabilidades y crecer al estudiar lo que está pasando a su alrededor. El ser”sujetos de su propia historia”, no existe al margen de su contexto familiar y social ni del medio en el que están inmersas, dignificando su participación.

Y esta participación forma parte ya de una relación de fuerzas, en donde ellas pueden hacer inclinar la balanza de uno a otro lado. Por eso, su reconocerse como sujeto, no les hace reconocerse individualmente en la medida de que el sentido de su participación ya sea en la resistencia o en la participación política, parte del acuerdo común de sus pueblos, de sus organizaciones o de sus familias. Su resistencia parte entonces de un compromiso con una lucha particular como indígenas mexicanas, enlazando su lucha familiar, social local, con la lucha nacional y global. De esta manera, “del proceso de participación nace el correlativo que es la necesidad de actuar en comunidad. Los cambios sociales tienen que ver con lo individual y personal, pero su referencia principal es la comunidad. Se trata del entendimiento del valor de las relaciones con otras personas y del trabajo común.”

A pesar del sufrimiento que implica la lucha bajo el acoso, las mujeres tzotziles tienen una gran esperanza. Observan cambios en sus compañeras y algunas esperan aprender como las otras a leer, a hablar, a defenderse, a luchar, a mandar obedeciendo a sus pueblos. Estos elementos forman parte de un imaginario colectivo que va cambiando profundamente. “Tienen la capacidad permanente de transformar, la experimentación diaria de sobrevivir, de construir con pocos recursos un mundo nuevo cada día, la gran capacidad de crear y educar a los hijos y a las hijas, de vivirles y de sentirles, de compartir con el espacio más cercano todos los sueños, en el hogar, en la montaña, en el trabajo, en las asambleas, manteniendo la fuerza del silencio, en la oración y en la mística.

Para entender esta resistencia social, hay que entender los tiempos y los fines en las actividades de las mujeres, de las niñas, de las jóvenes, de las ancianas. Todas se plantean una distribución de actividades que acrecientan su jornal pero a la vez, profundizan su vocación de rebeldía.

En las comunidades, cuando las bases de apoyo rechazan cualquier tipo de ayuda gubernamental para la electrificación de sus pueblos, o de ayudas institucionales como el PROGRESA, o el PROCAMPO, OPORTUNIDADES, lo hacen porque se sienten utilizados y ven que les dan apoyos raquiticos, con alimentos caducados y dirigidos a quienes no se han sumado a la resistencia.

Los apoyos que da el gobierno del PROGRESA o del PROCAMPO, es un engaño porque para nosotros, cuando recibimos el PROGRESA, llegan a vacunar a los niños o hasta las mujeres. Pero las mujeres que van a vacunar, para el control que ya no van a tener hijos. Las personas que lo habían recibido, dicen que están muy malos, por la vacuna que están dando. Como manda los apoyos sólo para tapar la boca o para tapar la vista, porque la gente no sólo necesita una letrina o unas hojas de lámina. Lo que necesita es muchas cosas. El gobierno da lo que sobra, lo que no va a servir. Lo que es importante no da. Entonces es el coraje de los zapatistas. Mientras decidimos apartar del gobierno, no volvemos a arrodillar con el gobierno, porque ya hemos conocido los engaños y las migajas del gobierno.

La educación y la salud, son dos aspectos fundamentales de esta resistencia cultural. En el caso de la educación autónoma. Además de ello, la recuperación de su lengua y costumbres tradicionales, son elementos que mantienen a su vez, una resistencia histórica.

En cuanto a la salud, las mujeres evitan asistir a centros de salud en los que las discriminen, además del control de su sexualidad, con esterilizaciones forzosas que temen en la región. La resistencia a someterse a programas institucionales de la Cruz Roja, de Salubridad o del IMSS, negándose a recibir vacunas u otros medicamentos, constituyen acciones fuertes y con repercusiones agravantes hasta en tanto el gobierno no cumpla . Las mujeres están convencidas de que sus pueblos llevan más de 500 años con altos índices de mortalidad causada por enfermedades curables. Su lucha es la resolución y convencimiento por una situación diferente no sólo para ellas, sino para sus pueblos. En el Municipio Autónomo de San Pedro Polhó, por ejemplo, los indígenas desplazados de las comunidades vecinas a Acteal, han rechazado medicamentos caducos enviados por la Cruz Roja en 1998. Y su resistencia en este sentido es temeraria, cuando se niegan a cualquier tipo de programa de vacunación, si no es autorizado por El Sistema Autónomo de salud. Por esta razón, procuran también atender sus problemas de salud en la Clínica del Caracol de la “Resistencia y la Rebeldía por la humanidad” de Oventik, que atiende a zapatistas y no zapatistas toda la región de los altos.

La resistencia social estaría también en la educación popular que llevan adelante los zapatistas con los hombres y mujeres que se integran como insurgentes, milicianos o promotores de salud o educación. Es importante comprender la educación no formal familiar y comunitaria que involucra un imaginario colectivo diverso, dependiendo del grado de entrega y compromiso a las propuestas indígenas de los zapatistas. Estos tipos de educación contribuyen con reproducir o cuestionar la sumisión y la adquieren de conocimientos nuevos bilingües, que reconocen el valor de la cultura propia, inter-culturales y pluriculturales, que reconocen y respetan el valor de las demás culturas. >La adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes de hombres y mujeres de la región impactan indudablemente en la participación política femenina y en su resistencia familiar, comunitaria o de su organización. Actualmente, su resistencia se ha sumado a la Otra campaña, enarbolada por los zapatistas desde agosto-septiembre del 2005.

Todos estos elementos se traducen en una serie de comportamientos, prácticas, rituales, que integran su imaginario simbólico retomando su visión digna de clase, de género, de generación, de grupo indígena y de posición política. Es necesario comprender las condiciones de la reproducción o el cambio de este imaginario simbólico, para explicar las relaciones genéricas y la participación política de las tzotziles.

Para la mayoría de ellas, el enemigo mayor está en los grupos paramilitares priístas y la sordera del mal gobierno, que han causado su desplazamiento. A la pregunta de si iban o no a votar, señalaban que no. Las que no iban a votar, fundamentaron que no querían nada con el gobierno priísta o perredista, ni con sus instituciones. En otros parajes del Municipio, como es el caso de Acteal, sí acordaron postular un candidato de la “Sociedad Civil” las Abejas, para que fuera reconocido por el Partido de la Revolución Democrática. En dos poblados Acteal y Polhó, hubieron dos alternativas u opciones políticas distintas que las mujeres no zapatistas y zapatistas, mantuvieron como protesta en contra del Partido Revolucionario Institucional, causante de la división de sus familias. Las mujeres de Polhó, en su resistencia, no aceptan ningún tipo de ayuda de parte del gobierno, no aceptan tampoco ejercer ninguna práctica socio-política ciudadana, que implique avalar las instituciones del gobierno que no ha cumplido Los Acuerdos de San Andrés.

Conclusiones.

Haciendo una clasificación de las diferentes formas de resistencia observadas en los Municipios Autónomos de los altos de Chiapas, podemos contemplar que la resistencia económica y la autogestión comunitaria, rechazan cambios legislativos realizados en 1992, que no fueron legitimados por los pueblos indígenas, relativos al Artículo 27 Constitucional.

El PROCEDE, visto por las mujeres, es un programa que ha conducido a registrar las tierras, a nombre sólo de los jefes de familia, de donde podemos concluir la patriarcal postura del Estado que contempla las tierras (ejidales o comunales), susceptibles de convertirse en propiedad privatizando así el recurso fundamental del campo. Esta resistencia se opone a la aplicación del este programa e impulsa acciones autogestivas en actividades agropecuarias que respalden colectivamente la subsistencia de las familias indígenas.

Dentro de este marco, la resistencia política,iniciada con cinturones de defensa de las bases de apoyo del EZLN y de campamentos de paz de la solidaridad nacional e internacional, construidos posteriormente al levantamiento de 1994, van madurando en la conformación de Municipios Autónomos, desarrollando estructuras políticas alternas, tanto al interior de los pueblos como en el ámbito regional, a través de la representación de poderes y su ejercicio en las Juntas de Buen Gobierno. En este ejercicio político las mujeres van teniendo presencia inusitada.

La resistencia socio-cultural, la expresan las mujeres desde el ámbito familiar en contra de relaciones autoritarias que les limitan el ejercicio de sus derechos. Destaca la Ley Revolucionaria de las Mujeres que contribuye a generar conciencia tanto en hombres como en mujeres, con una práctica que transforma poco a poco relaciones históricas de opresión. Nacen así sujetos sociales, rebeldes y celosos de la puesta en práctica del lema del “mandar obedeciendo”. Y las actividades reproductivas de la salud, la alimentación y la educación autónoma, contribuyen también a crear espacios en donde se construye el futuro de loa resistencia de una cultura que rechaza la política entendida meramente como el ejercicio del sufragio.


Cuadro 1

DISTRIBUCIÓN DE LOS MUNICIPIOS AUTÓNOMOS ZAPATISTAS, TERRITORIOS Y FECHAS DE CREACIÓN

MUNICIPIO AUTÓNOMO CABECERA TERRITORIO FECHA DE CREACIÓN
Libertad de los Pueblos Mayas Ejido Santa Rosa Ocosingo 11-XII-94
San Pedro Michoacán Guadalupe Tepeyac Las Margaritas 11-XII-94
Tierra y Libertad Amparo Agua Tinta Las Margaritas, Inde- pendencia y La Trinitaria 11-XII-94
Maya Amador Hernández Ocosingo 11-XII-94
Francisco Gómez La Garrucha Ocosingo 11-XII-94
Flores Magón Taniperla Ocosingo 11-XII-94
San Manuel San Antonio Ocosingo 11-XII-94
San Salvador Zinapa Ocosingo 11-XII-94
17 de Noviembre Altamirano y Chanal 19-XII-94
Miguel Hidalgo y Costilla Las Margaritas y Comitán 19-XII-94
Ernesto Che Guevara Ocosingo 19-XII-94
1º de enero Ocosingo 19-XII-94
Cabañas Oxchuc y Huixtán 19-XII-94
San Andrés Sakamch'e .En de los Pobres San Andrés San Andrés Larráinzar 20-XII-94
San Juan de la Libertad El Bosque 20-XII-94
San Pedro Chenalhó* Chenalhó y Mitontic 20-XII-94
Santa Catarina Pantelhó y Sitalá 20-XII-94
Bochil Bochil 20-XII-94
Magdalena La Paz** MagdalenasChenalhó 20-XII-94
Jitotol Jitotol 20-XII-94
Cancuc Cancuc 20-XII-94
Ixtapa Ixtapa 20-XII-94
Huitiupán Huitiupán 19-XII-94
Simojovel Simojovel 19-XII-94
Sabanilla Sabanilla 19-XII-94
Vicente Guerrero Palenque 19-XII-94
Trabajo Palenque y Chilón 19-XII-94

Francisco Villa

Salto de Agua

19-XII-94

Independencia

Tila y Salto de Agua

19-XII-94

Benito Juárez

Tila, Yajalón y Tumbalá

19-XII-94

Zinacantán

Zinacantán

19-XII-94

Teopisca

Teopisca

19-XII-94

Villa de las Rosas

Villa de las Rosas

19-XII-94

Amatenango del Valle

Amatenango del Valle

19-XII-94

Venustiano Carranza

Venustiano Carranza

19-XII-94
     

NOTAS AL PIE DE PÁGINA.
1. Se comparte parte de la tesis RESISTENCIA Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES INDÍGENAS DE LOS ALTOS DE CHIAPAS: San Andrés Sakamch'en de los pobres y San Pedro Polhó, Chenalhó- 1994-2000, Tesis Doctoral en Ciencia Política- FCPyS- UNAM: México, 2001. Yich loiltael ti tas venta ti tesis yu'un TI STSIKBIL O'NO'OX TI BOKOLÉ XCHI'UK TI SLOILTAEL TI BUCH'U O NO'OX TA XKOT TA JUN TSMBAIL TI ANTSETIKE: ta jaik ta San Antrex Sak'amch'en sventa pobretik y xchi'uk ta San Pegro Polhó, Chenalhó, 1994-2000. Al final del ensayo se integra una breve traducción al tsotsil y en otro documento anexo en la página se integra traducción al inglés del resumen de la tesis.
2. Shannan : Mattiace, Rosalía Aída Hernández, et.al. Tierra, libertad y autonomía: impactos regionales del zapatismo en Chiapas, “Sólo durante la gubernatura de Absalón Castellanos Domínguez (1982-1988), los organismos de Derechos Humanos denunciaron 102 asesinatos y 261 heridos por razones políticas, 407 familias expulsadas y 54 desalojos violentos” (Burguete, 1987, Rojas, 1995,) CIESAS, IWGIA, México, 2002, p. 24; Elio Henríquez, La Jornada, agosto del 2004.
3. Onécimo Hidalgo y Gustavo Castro en Población Desplazada, CIEPAC, Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria, http://www.ciepac.org.
4. Marcos Kaplan, El Estado Latinoamericano, UNAM, México 1996; Marcos Kaplan, Aspectos de Estado en América Latina, México, 1997.
5. Op.cit.,Hidalgo , p.56 Destacan el cierre de los templos de Yabteklum y Cabecera de Chenalhó, en el Municipio de San Pedro Chenalhó. En el primero las autoridades ejidales cercaron con alambre la casa de los catequistas y quitaron la malla que protegía el terreno y los materiales de construcción, prohibiendo construir un salón para catequesis. En el segundo colocaron candado en la casa parroquial. En San Andrés, en la cabecera municipal de Santiago el Pinar, se prohibió a los miembros de la iglesia católica, realizar celebraciones en el templo.
6. Para mayor fundamentación respecto del concepto de "resistencia", ver, Hilda Varela Barraza, Cultura y resistencia cultural: una lectura política, México, El Caballito-SEP Cultura, 1985.
7. Kaplan, Loc.cit.
8. Manuel Castells, O poder da identidade, Paz e Terra, Brasil, 1999.
9. Ver, James C. Scott, Los dominados y el arte de la resistencia, Ed. ERA, México.
10.Ver EZLN, EZLN: Documentos y Comunicados, No.2, Ed. ERA, México, 1996, pp.171-178. *Este Municipio después cambió de nombre a San Pedro Polhó, cuya cabecera es la comunidad de Polhó, lugar donde se asientan mas de 9,000 desplazados. (2002) **Este Municipio constituye el territorio en el que posteriormente, el gobierno de Roberto Albores Guillén, constituye un Municipio de nueva creación bajo su Programa contrainsurgente de Remunicipalización. -----
11.Mujeres de Chiapas en el proceso hacia Beijing 95". Documento para la reunión en Oaxaca del 7 de julio de 1994, preparado por el Grupo de Mujeres de San Cristóbal, PazJoloviletik, Casa de la Mujer, Centro de Investigación y Acción para la Mujer, Grupo de investigación "Mujeres y cooperativismo agropecuario" (UNACH), San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en Pérez Enríquez, et.al. Cooperativismo, Colectivismo y Mujeres campesinas en Cuba y en México, UNACH-CONACYT-ISCAH, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1995, p.348.
12.Ya desde el capítulo II de este trabajo se señala cómo las mujeres van logrando una organización desde décadas anteriores, a través de trabajos colectivos o cooperativos. Ver Op.cit. Si uno come, que coman todos: economía solidaria..
13. Además de ello, es importante mencionar la situación de la tenencia de la tierra. Numerosos han sido los predios que han sido tomados después del 94, manteniendo en ellos el trabajo colectivo. Y en cuanto a los fuertes procesos migratorios ya sea por desplazamientos laborales o por desplazamientos producto de la presión de los paramilitares, el peso del respaldo de las mujeres a las actividades agrarias de las familias, es fundamental. Bajo estas circunstancias, entonces, la situación de la reproducción económica en la resistencia es cada vez más compleja.
14. Adriana López Mojardín y Dulce María Rebolledo Millán, citadas por Saúl Velasco Cruz, El movimiento indígena y la autonomía en México, Tesis para obtener el título de Doctor en Sociología, UNAM, México, 2001- señalan cómo fueron desintegrados algunos de ellos por la fuerza pública. Adriana López Mojardín y Dulce María Rebolledo Millán, “La resistencia en los municipios zapatistas”, en Cuadernos Agrarios, Nueva época No.8, junio de 1998, pp.63-74.
15.Si el los Comités Clandestinos Revolucionarios Indígenas de la zona, el porcentaje de participación femenina está en 33% y 40%, en los Consejos autónomos y Juntas de Buen Gobierno, anda en menos de 1% en promedio. Las mujeres siguen sin ser tomadas en cuenta para los nombramientos de comisariados ejidales y agentes municipales."( La Jornada, agosto del 2004)
16.Loc.cit.
17.Entrevista directa. (2001)
18.Para ampliar este tema se puede consultar la tesis de Maestría en Antropología Social de Raúl de Jesús Gutiérrez Narváez, Escuela y zpatismo entre los tsotsiles: entre la asimilación y la resistencia, (CIESAS: SCLC, enero del 2005.
19.Entrevista a Domingo Pérez Paciencia, Presidente del Ayuntamiento Autónomo de Polhó, 1999.
20.Ver Comunicados del Subcomandante Marcos, agosto del 2004.
21.Guillermo Bonfil, México profundo. ”La presencia de la cultura impuesta”.
22.Pierre Bourdieu, La dominación masculina, p.71. Se parte así de analizar lo que se conoce con el nombre de cultura que refiere al conjunto de saberes, obras, hechos, acciones, actitudes, costumbres, símbolos, tradiciones, rituales, lenguajes, gustos, preferencias, principios y procedimientos que han desarrollado las mujeres en su mundo. Ver también Graciela Hierro, De la domesticación a la educación de las mexicanas, Editorial Torres Asociados, México, 1998,p.14.
BIBLIOGRAFÍA.
Castells, Manuel. O poder da identidade, Paz e Terra, Brasil, 1999.
EZLN, EZLN: Documentos y Comunicados, No.2, Ed. ERA, México, 1996.
Henríquez, Elio. La Jornada, agosto del 2004.
Hidalgo, Onécimo y Gustavo Castro, La población desplazada, CIEPAC.
Kaplan, Marcos, el Estado Latinoamericano, UNAM, México, 1996; Marcos Kaplan, Aspectos de Estado en América Latina, México, 1997.
Pérez Enríquez, et.al. Cooperativismo, Colectivismo y Mujeres campesinas en Cuba y en México, UNACH-CONACYT-ISCAH, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1995.
Pérez Enríquez, María Isabel. Resistencia y participación política de las mujeres indígenas de los altos de Chiapas (San Andrés Sakamch’en de los pobres y San Pedro Polhó, Chenalhó, Chiapas, 1994-2000), Tesis Doctoral en Ciencia Política, FCPyS, UNAM, México, 2001.
James C. Scott, Los dominados y el arte de la resistencia, Ed. ERA, México.
Shannan : Mattiace, Rosalía Aída Hernández, et.al. Tierra, libertad y autonomía: impactos regionales del zapatismo en Chiapas, CIESAS, IWGIA, México, 2002, p. 24.
Varela Barraza, Hilda. Cultura y resistencia cultural: una lectura política, El Caballito-SEP, México, 1985.
Velasco Cruz, Saúl. El movimiento indígena y la autonomía en México, Tesis para obtener el título de Doctor en Sociología, UNAM, México, 2001.
(Traducción parcial a la lengua maya tsotsil)

TSIKOJ SBOKOLIK LI ANTSETIKE JA TI JA XA JUN SMUNICIPIOIK STUKIK LI TA TOYOL YU'UN JLIMALTIK CHIAPA.

Oy ech'emik ep ta tos ti kus'elan stsikojik sbokolik, ti mi ta jtsaktik ta muk ti k'u o' no'ox-elan ti bokolil talem ta mas bayel ti oy o'no'ox tstots vokolil ti lik ta 1980. Li un cha'e ja' o'no'ox lik ti Ilbajinel ti net'el ta mukul ta spasik ti ajvaliletike, ti vayel o no'ox, ti mu to'ox xlik ti k'op xchi'uk tuk ti 1994.
Ti k'alal lik sjel ti sventa ti banumil, ti buch'u ch'amtejik ta campo, pambil to ‘ox valorar ti yamtelik ti Toyol to ‘ox ta xtojat ti k'usi sproduccionik ta xlok ju'un abile. Ti k'alal och ta yamtelik ti Patrocinio González Garrido xchi'uk ti Absalón Castellanos Domínguez, ja lik tsatsajesik mas li vokole' porque kucha'al lik sjelik skotol ti kus-elan ti chamtejik o no'ox ti kampesinoetik ta mas bayele. Layik taik skoltael ti buch'u ch'amtejik ta campoe, lik yalik ti gente mejor basa' yamtel ta yan o'estado o lugares ti bu mas nomike, i lik sa be smelol smantalel yan ‘o producto ta yan o' pais i ta xix lok'el li k'usi producto ta xlok li ta jlumaltik ta schon batel ta yan'o pais ja yu'un lijlumaltik Chiapae cada vez mas pobré. Lik sa be smelolal ja ti mu xa k'usi xchi lek ti ta banamile, lik sa tal poxiletik ti kusi mauk xa natural yu'un ti banamile ti ja xa no'ox para yu'un ta stsokes o mi ta schik tij banamiltike. Ja yu'un xal lijamteletike ti muyuk xale ti banamile ja yu'un ta xlokik batel ta sa yamtelik ta yantik o estado o yantik o país. Ililé xtokune lik stoybe stojol ti k'usi mas jtunel ku'untik yu'un li jkuxlejaltik. Lik tsokes ti k'usi skuxlejal ti campesinoetike. Ilik tsokuk ta skotol ti kusitik spasik ta stsobol i ti k'usi o no'ox nop'em xaik x'amtelanik ti steike i ti sbanomilitike. K'alal jul ti soltaroetike lik schabi'ik ti te'etike muyuk xa xu ta xamtelanik ti sheik li campesinoetike. Ti k'alal te lik oyajikuk ti 31 Zona Militar ja' lik yixik ta cuenta skotol k'usi xu xjelab ti te' ta muk ta be'e, ja ti mu xu yu'unik sk'elel ta skotol jujun poblacione, ja yu'un ti lik oyajikuk ta jun muk ta be ti bu xu xjelab skotol produccionetik ta ejido o mi ja ti k'usi sna x'amtelanik ti campesinoetike. Y xchi'uk yak'ik jun chukombail ti ja sbi le ta cerezo, ti buch'u muyuk la sch'un ti mantal k'us-elan ta sk'an ti mukul ajvalilé ja yu'un ja te chbayich kastico ti gente buchuk no'ox. Ti ta 1992, ja' lik sjelik ti Ley Artículo 27 ta Constitución Mexicana, ti xu xa xchich schonel ti jujun banamil ta ejido, pero ti bayel to o'xe mu xu xchik chonel ti jun ejido.

Ya to no'ox vokolil ti ta slikeb 1990, ti kalal chap xa yu'unik spasel ti jun Campamento yu'un ti solraroetike para que ti montaña tu to'ox xu xanabik ti epal campesinoetik povretik ti k'alal oy xa skampamento ti soltaroetike mu xa xu x'ochik ti kampesinoetike ti buch'u povretike yu'un la sjoyik ta mok y la yakik jun letrero ti buy to'ox ja ve xux xjelab ti campesinoetike ja' te xal ti muyuk xa xu' buch'u ta x'ech ti ta ve'e. Ja jun to no'ox ma sbokol porque ti gentetike tsa'ik yan sbe´ik pero toj ep no'ox ta sjoyik ech'el ti yo xu xk'ot ta snaike.