Es tiempo de la siembra PDF Imprimir E-mail

ES TIEMPO DE LA SIEMBRA


Tomás Leonor Álvarez Sánchez, con experiencia desde 1984 en albañilería, agricultura y carpintería.
 

Es tiempo de contar los recursos que tenemos en todas las dimensiones.
No encerrarnos, comos parte de un país de múltiples riquezas y posibilidades.
Hemos aprendido poco a poco el valor de la democracia y la participación.
Se han ido rompiendo ataduras y miedos.
También conocemos el tiempo vegetal, la humedad, la fuerza de las rocas.
Es tiempo de escoger y seleccionar lo que sirve y lo que ya no sirve; lo que ya perdió su Es tiempo para sembrar las semillas de libertad.

 

Experiencias sobre cómo iniciar nuestro trabajo, preparación del terreno, selección de semillas de maíz y frijol, sembrar de semillas de hortaliza, de almácigo y de trasplante y recolección de semillas de hortaliza.

 

Cómo hacer composta, para tener abono orgánico;  cómo hacer líquido orgánico para la plaga de la hortaliza, cómo hacer abono de humos de lombrices.

 

COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, CAMPESINOS Y CAMPESINAS

 
Nosotros como campesinos tenemos la palabra para decidir el trabajo que nosotros hacemos. No nos engañemos, no dejemos que otros decidan por nosotros y nosotras. No nos engañemos los unos a los otros, porque así no habrá futuro para todos.
 
Compañeros y compañeras, el objetivo de este tiempo que estamos viviendo y seguiremos viviendo es que recuperemos y sepamos aprovechar los recursos que Diós dejó para todos y cada uno de sus hijos.
 
La naturaleza es sagrada y es riqueza. Sepamos valorarla y aprovecharla. Con la naturaleza tenemos salud y vida. Recuperemos los bosques, en vez de talar árboles, sembremos más árboles y cualquier otro tipo de plantas que nos dan el oxígeno que respiramos. Por los árboles tenemos lluvia y agua para tomar.
 

Con la humedad de los mismos bosques tenemos abono natural, alimentos naturales, manantiales, brotes de agua por donde quiera, en las montañas, en las
parcelas, en el campo, en cualquier parte. Por eso, es importante sembrar más árboles en vez de tumbarlos.

 

Antes, los tatarabuelos, bisabuelos y abuelos hacían esta práctica, ellos tenían la experiencia de tirar un área de montaña para cultivar maíz, frijol y varias clases de semillas criollas que daban bien en la región, sembraban calabaza, pumpo, tecomate, chilchil y cosechaban verduras de toda clase, verduras criollas etc. Esta clase de verduras criollas crecían en la misma fuerza natural de la tierra.

 

Ellos conservaban el suelo y cultivaban con recursos naturales y herramientas manuales, trabajaban bien y si les daba sed se iban en cualquier zanjoncito que había en su parcela y había agua. No se morían de sed.

 

Ellos rozaban el área donde iban a cultivar y quemaban sólo lo que iban a necesitar. Ahora lo dejan pasar el fuego y arde todo el monte. Hacían callejones o rondas que los hacían con machete y azadón en donde todo alrededor de la parcela y así no quemaban las montañas, ni chicas, ni grandes, ni acaguales que se estaban recuperando y así lo hacían para no quedarse sin bosques.  También sembraban más árboles. De la misma tierra salían los árboles.

 

En la parcela donde ellos vivían, tenían ganado, caballos, mulas, burros, puercos, chivos, carneros, guajolotes, patos, gansos, gallinas y toda esta producción eran criollas o naturales.

 

La gente de antes eran muy ricos y con buena salud. Habían ancianos que duraban más de cien años por la buena salud que tenían. Eran muy fuertes por utilizar toda la naturaleza.

 
Ellos no conocían fertilizantes, líquidos, mata hierbas, mata sacate, ni líquido para matar plagas. No conocían ningún químico que sirviera para matar la naturaleza que la madre tierra nos da para vivir. Por eso es que ellos tenían salud, fuerza y larga vida, porque no usaban químicos, ni venenos para matarse ellos mismos.
 

Así es compañeros y compañeras, pensemos en recuperar la naturaleza que cada día vamos perdiendo. Hagamos esfuerzos, trabajemos juntos, unidos como hermanos, como era antes y no perder la esperanza. Pensemos no destruir la naturaleza que la Madre Tierra nos da. Pensemos en nuestros hijos, qué van a hacer si nosotros dejamos destruida la naturaleza. Pensemos en ellos y en nosotros. Hagamos la labranza cero, hagamos el abono verde, el abono de la naturaleza de pastos, hierbas, desperdicios de la cocina, estiércol de cualquier animal que tengamos en la región, abono de lombrices, etc. Así podemos darle fuerza a la tierra, intercalando cultivos en la parcela, trabajemos, olvidemos las compras de fertilizantes, líquidos químicos que son venenos para la tierra y el agua, contaminan el aire. Nosotros los adultos, olvidemos eso de sale más caro y acuérdense de que Dios no distinguió hombres y mujeres, ni comunidades, ni pueblos, ni ciudades, ni naciones, ni ricos, ni pobres. El rico es el ladino por su dinero. El pobre es indio por su pobreza, pero todos somos de carne y hueso y todos tenemos sangre y somos hijos de Dios. No distingamos unos de los otros, no nos engañemos nosotros mismos y trabajemos con la verdad.

 
Si trabajamos y utilizamos más mentiras que verdad, quiere decir que ya hay distinción de la persona y no le tenemos amor a los pobres.. Si le mentimos a nuestros hermanos, no les mentimos a ellos, al que le estamos mintiendo es a Dios. Así es compañeros. Debemos de trabajar con la verdad, sin importar las creencias religiosas y debemos trabajar con entusiasmo, con alegría y sobre todo quererse como hermanos.
 

Trabajemos juntos. Hagamos trabajos colectivos. Así podemos compartir experiencias de trabajos que sabemos hacer. Trabajemos unos y así poder darnos la mano unos a otros y tratar de resolver las necesidades que tenemos. Conservemos la naturaleza, conservemos los animales criollos.

 
No destruyamos la naturaleza, no quememos los bosques, sembremos más árboles y así, todos podremos alcanzar un futuro mejor y un mundo nuevo.